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Derecho a reparar: Consciencia vs obsolescencia

Desde el 1 de marzo de este mismo año, ha entrado en vigor la Ley Europea del Derecho a Reparar. ¡Sí! Hasta ahora no se ha defendido el derecho a reparar móviles y dispositivos tecnológicos. ¡Más vale tarde que nunca!

Con esta ley, se adoptan una serie de acciones que potenciarán la sostenibilidad de la producción de tantos dispositivos tecnológico, reducir el impacto medioambiental y garantizar reparaciones sistemáticas, con el objetivo de alargar la vida útil de los dispositivos. 

¿Cómo se protege el Derecho a Reparar?

Entre todas las acciones a llevar a cabo, una de las que más llaman la atención es el etiquetado de fabricación. Un etiquetado que refleje cómo de fácil será reparar dicho dispositivo, y además, su durabilidad, bien sea en años de vida o en ciclos de uso. ¡Así es! Justamente un etiquetado parecido al que ya tenemos en nuestros frigoríficos y electrodomésticos similares. 

De este modo, se pretende concienciar al usuario del tipo de dispositivo que va a adquirir, y en el caso de futuros problemas, ser conocedor de cuán difícil será adquirir los recambios y/o darle solución a dicho problema. 

Más derechos para el consumidor

Los derechos del consumidor se verán mejorados gracias a medidas como la ampliación del periodo de devoluciones por No Conformidad. Dicho en otras palabras, por fin el cliente comienza a ganar autoridad ante problemáticas durante el proceso de compra, o algún problema con el propio producto. Así, una mala atención post-venta, incumplimiento de tiempos de entrega, entre otros motivos, serán suficientes para reclamar por la devolución del dinero. ¿Ya era hora de que los fabricantes cumplieran sus promesas, no? Y si no van a ser capaces de cumplirla, al menos que no lo prometan 😉 

Obsolescencia programada ¡vamos a por ti!

Actualizaciones de software durante toda la vida útil del producto. Otro punto super importante para el cliente es el hecho de no verse “maltratado” una vez superan los dos años de garantía del producto, pudiendo utilizar el dispositivo siempre que no presente una avería interna o externa.

Así, desde el momento en el que el consumidor adquiera un smartphone, tendrá conocimiento sobre la disponibilidad de piezas de recambios, indicando así su “reparabilidad”, en el caso de algún incidente. 

¡Y aquí es donde entramos en juego los técnicos! 

Se activarán medidas que garanticen la información a todos los Servicios Técnicos que prestamos servicios de reparación. Los fabricantes  deberán facilitar el acceso a las herramientas de diagnóstico, programas informáticos, actualizaciones y piezas de recambio. 

Y los fabricantes deberán facilitar todas lo anteriormente mencionado al menos durante 10 años, además de ceñirse a unos “precios razonables”. 

Sin embargo, del dicho al hecho, hay un trecho. Todas estas medidas son geniales ya que defienden una serie de derechos que, al menos nosotros, consideramos esenciales para un consumidor que se ha visto arrastrado y maltratado por unas malas prácticas por parte de los fabricantes, que han tratado mantener la producción y el consumo en unos máximos insostenibles.

La mayoría de compras de nuevos terminales se da por inercia, por la novedad, por costumbre. Llegó el momento de alargar la vida útil de tus dispositivos, las nuevas leyes te ayudarán con ello. 

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